No se puede decir que Tulse Luper VJ Performance del cineasta inglés Peter Greenaway sea cine tal y como lo conocemos ahora: tiene una duración total de 72 horas, incluye 92 historias, no tiene final ni estructura narrativa, no hay personajes, se proyecta sobre seis pantallas individuales, con música de un DJ, y en cualquier lugar, desde una simple discoteca o en espacios abiertos, pero siempre frente a auditorios masivos.

Tulse Luper VJ, dijo el galés, es un espectáculo multimedia, es cine, ópera, teatro, “es todo”, y se estrenó la noche del pasado sábado en la Alhóndiga de Granaditas, Guanajuato, en el Festival Internacional de Cine Expresión en Corto 2009.

“Lo que ustedes están por ver es el futuro del cine”, dijo Greenaway, y su espectáculo concierto comenzó. “Vean y no traten de entender, porque se van a perder”, advirtió el pintor y cineasta, que cual gurú mediático, parado frente a seis pantallas en semicírculo, dirigía el show.

Greenaway presentó su espectáculo por primera vez en el Club 11 de Ámsterdam en junio del 2005, a lado del DJ Rada.

El espectáculo está basado en Tulse Luper suitcases, una serie de películas que Greenaway empezó a filmar en el 2003.

La teoría de Greenaway es que el cine se está muriendo y hay que dejarlo morir: “En el siglo XXI el cine se ha desgastado por el mismo cine”, declaró en su conferencia magistral, ofrecida durante poco menos de tres horas (originalmente es “para ocho horas”).

El director agregó que la manera de ver y hacer películas se tiene que contemplar a la luz de las nuevas tecnologías, y una nueva era marcada por el invento del control remoto del televisor, que abrió la posibilidad de la interactividad.

“El cine está perdiendo público, lo dicen las cifras y lo digo yo que vivo en Holanda, y los holandeses van una vez al cine cada dos años”, explicó.

La teoría fílmica de Greenaway rompe con cuatro tiranías del cine: la del rectángulo de la pantalla; la del texto filmado, como “los Harry Potter y los Señor de los fucking anillos”; la del actor (“el cine no es para que Sharon Stone, por ejemplo, la pase bien”), y de la cámara.

El resultado, Tulse Luper VJ Perfomance, una cascada de imágenes, sin orden alguno, simulando la forma de los sueños o de las pesadillas.

 

Texto original: Juan Manuel Badillo/El Economista

 

Con emoción y mucha expectativa el público del Auditorio Estatal recibió al cineasta británico Peter Greenaway, quien bajo el lema de “El cine ha muerto, ¡que viva el cine!”, ofreció una ponencia en la que detalló las razones por las que considera que el cine ya no cumple con su función.

Por más de dos horas expuso las cuatro tiranías que, a su particular forma de ver el arte, han matado al celuloide.

La primera de ellas es “el recuadro (pantalla) en el que se proyecta el cine, no logra asimilar las imágenes como las vemos con los ojos”, dijo Peter para enunciar el segundo elemento que hizo perder al cine.

“El texto (guión) lo está esclavizando, hoy en día sólo vemos guiones adaptados de textos, y el cine es como ver libros ilustrados; ahí tenemos a Harry Potter o el pinche Señor de los Anillos, creo que desde hace 140 años que el cinematógrafo comenzó a proyectar imágenes, ha adoptado un estilo de basar las historias en textos de libros”.

La tercera tiranía son los actores, “ellos están sujetos a un mal uso, son capacitados para fingir que no los están viendo, el cine no se inventó para que Sharon Stone la pasara bien; no obstante, son un mal necesario”.

Y por último mencionó la cuarta razón que terminó con el género, “la cámara, que limita la forma de la representación, hay que deshacernos de ella, es un instrumento mecánico que reproduce lo que le pones en frente”.

El cineasta expuso que a pesar de todo esto hay cosas que pueden ayudar a crear una nueva forma de ver este arte, las estructuras no narrativas que evoquen a emociones y sensaciones; además del uso de las nuevas tecnologías pueden ser las que reinventen esta nueva forma de expresión que debe cambiar de nombre.

“Hemos llegado al final del cine, pero no debemos llorarlo; al contrario hay que adoptar las nuevas tecnologías para transformarlo”.

Dijo que fue en 1983 cuando una nueva era llegó para transformar al mundo y en especial al cine, la era de la información.

“Fue en ese año cuando inició lo que ahora conocemos como la era de la información. El cine está desperdiciado, y nos guste o no, debemos reinventarlo, al grado tal de cambiarle el nombre. No le podemos decir cine, debemos encontrar un concepto que se adapte a las nuevas tecnologías, debemos pasar a la nueva era”, comentó.

Una de las ventajas que ahora nos ofrecen las nuevas tecnologías es la posibilidad de crear videos, que a través de la red pueden ser vistos en todas partes del mundo, eso abre posibilidades para unos mientras irrita a otros.

“Uno de los inventos más importantes de los últimos años es el YouTube, a través de este medio la gente puede hacer que sus videos se vean y no importa, si éstos son buenos o malos, claro que esto rompió con muchas cosas y no tiene contentos a varios cineastas”.

Peter concluyó su discurso con el deseo de crear una nueva forma de expresión, en la que el cine no sea narrativo; sino una apreciación de sensaciones y sentidos.

“El cine no es narrativa, es una sensación de un ambiente; es la apreciación de una atmósfera, de los sentidos, y el estilo de actuación, con estas declaraciones puedo escuchar a todos los cineastas enojados por lo que digo. Quisiera que lográramos este cine no narrativo, y para ello se debe reeducar al público”, destacó el artista.

 

Texto Original: Ivett Slagado / Milenio