Escribo un guión de ciencia ficción de viajes interdimensionales.

Se llama Antes de haber llegado.

Uno de los ejes de la historia es cuánto puede cambiar el mundo a partir del arte.

Mientras lo hago, me inspira la música arquitectónica de Iannis Xenakis, de ahí los posts del día de hoy.

 

 

Ciertamente, la música de Xenakis no es fácil. A lo largo de su vida este atípico personaje desarrolló varias disciplinas: música, arquitectura, ingeniería y matemática… y no temió relacionarlas. Al contrario, esa fue una característica distintiva de su obra.

Iannis Xenakis nació el 29 de mayo de 1922 en el seno de una familia griega residente en Braila, Rumania. En 1938 ingresó en la Universidad Técnica Nacional de Atenas para estudiar arquitectura e ingeniería, pero también tomó lecciones de armonía y contrapunto con Aristotelis Koundouroff (1896 – 1969). Al ocurrir la invasión Italiana del 28 de Octubre de 1940, Xenakis se unió al Frente Comunista de Liberación Nacional, participando primero en protestas y manifestaciones y posteriormente en la resistencia armada, contra el eje hasta comienzos 1944 y contra los Británicos -que apoyaban la restauración de la Monarquía- a partir de entonces. En Diciembre de 1944, durante una lucha callejera contra tanques británicos, Xenakis -por entonces miembro de la facción Lord Byron del Ejército de Liberación del Pueblo Griego (ELAS)- resultó gravemente herido en el lado izquierdo de la cara por un obús. Sobrevivió, pero perdió el ojo izquierdo y su rostro quedó muy desfigurado.

En 1946 finalizó sus estudios de ingeniería civil y fue alistado en las fuerzas armadas. Cuando en 1947 el gobierno comenzó a apresar a los antiguos miembros de la resistencia, Xenakis huyó de Grecia con ayuda de su padre y varios amigos. Pasando por Italia, llegó a París el 11 de Noviembre de 1947. Durante toda su vida Xenakis sintió una gran culpa por haber abandonado su patria. Pero en ella había sido sentenciado a muerte in absentia, pena que fue conmutada a 10 años de prisión en 1951 y que no se levantó hasta 23 años después, al caer el régimen de los Coroneles.

 

 

A pesar de ser un inmigrante ilegal, Xenakis consiguió trabajo en el estudio de Charles-Édouard Jeanneret-Gris, más conocido como Le Corbusier (1887 – 1965). Comenzó como asistente de Ingeniería, pero rápidamente ascendió hasta convertirse en colaborador directo de Le Corbusier en muchos de sus proyectos. Entre ellos se puede mencionar el jardín de infantes del complejo habitacional de Rezé, en Nantes, parte de los edificios gubernamentales de Chandigarh en la India, las superficies onduladas de vidrio del priorato dominico Sainte Marie de La Tourette cerca de Lyon, y el Pabellón Philips de la Exposición Internacional de Bruselas de 1958 (en la imagen), que realizó él sólo en base a un borrador de Le Corbusier y utilizando los principios que estaba desarrollando para su música.

 

 

 

 

Sí, ¡la música! Pues al mismo tiempo que trabajaba con Le Corbusier, Xenakis estudiaba armonía, contrapunto y composición, frecuentemente robándole horas al sueño hasta altas horas de la noche. Buscó la guía de varios maestros, los cuales terminaban rechazándolo. Tal fue el caso de Nadia Boulanger, Arthur Honegger y Darius Milhaud. Finalmente, Annette Dieudonné, amiga cercana de Boulanger, le recomendó probar suerte con Olivier Messiaen quien, a diferencia de los anteriores, reconoció el talento de Xenakis [1]:

“No, Ud. ya tiene casi treinta años” -le dijo Messiaen a su alumno, -“y tiene la suerte de ser Griego, ser arquitecto y haber estudiado matemática. Tome ventaja de estas cosas. Póngalas en su música.” 

 

 

¡Y vaya si Xenakis siguió este consejo!

Entre 1951 y 1953 Xenakis asistió regularmente a las clases de Messiaen, estudiando una gran variedad de géneros y estilos. El serialismo modal de Messiaen ejerció una gran influencia en su primera gran obra, Anastenaria (1953–54), un tríptico para coro y orquesta basado en un antiguo ritual Dionisíaco. Su tercera parte, llamada Metastasis, es generalmente considerada como la primera obra madura de Xenakis.

 

 

En 1954 fue aceptado en el Groupe de Recherches de Musique Concrète de Pierre Schaeffer (1910 – 1995) y Pierre Henry (n. 1927). Poco después conoció al director Hermann Scherchen (1891 – 1966), quien le ofreció su apoyo y condujo varias de sus obras posteriores.

 

 

Hacia 1960 Xenakis había alcanzado tal notoriedad, que pudo dedicarse exclusivamente a la composición. En 1966 fundó el CEMAMu: Centre d’Etudes de Mathématique et Automatique Musicales. Entre 1967 y 1972 enseño en la Universidad de Indiana, y entre 1975 y 1989 trabajó como profesor visitante en la Sorbonne .

 

 

En 1963 publicó Musiques Formelles, posteriormente traducida al inglés en una versión revisada y expandida con el nombre de Formalized Music: Thought and Mathematics in Composition [2]. Esta obra describe algunas de las características distintivas de la música de Xenakis, en particular su alejamiento radical tanto de las estructuras lineales del post-serialismo como de la indeterminación aleatoria iniciada por John Cage (1912 – 1992), ambas tendencias preponderantes de la vanguardia musical de la época. Para Xenakis su concepción musical, que él denominó estocástica, era más general que todas las tendencias de la época, ya que las podía incluir como casos particulares.

 

 

Ya a mediados de la década de 1950, Iannis Xenakis había introducido el uso de funciones estocásticas en su composición musical. Algunos de los procedimientos utilizados en sus composiciones incluyen la teoría cinética de gases, las distribuciones aleatorias, las cadenas de Márkov, la teoría de juegos, la teoría de grupos, y el álgebra booleana. Según explica el mismo Xenakis [2]:

 

 

“Las leyes del cálculo de probabilidades entraron en la composición por pura necesidad musical. […] Los acontecimientos naturales, tales como el choque del granizo o la lluvia sobre superficies duras, o el canto de las cigarras en un campo veraniego [son] acontecimientos sonoros [que] están constituidos por miles de sonidos aislados […] que en sí mismos siguen leyes aleatorias y estocásticas. Si alguien desea formar una gran masa a partir de notas puntuales, como con pizzicati de cuerdas, debe conocer estas leyes matemáticas, que, en cualquier caso, no son más que una estricta y concisa expresión de cadenas de razonamiento lógico. […] Son las leyes de transición desde el orden absoluto al desorden total de una manera continua o explosiva. Son leyes estocásticas.”

 

 

Posteriormente, comenzó a usar una computadora para acelerar y automatizar las operaciones requeridas por su método. Así, en la década de 1970 creó el sistema UPIC, que permite crear diseños gráficos que se traducen directamente en sonidos. Así Xenakis producía dibujos -que él llamaba arborescencias– que eran interpretadas por UPIC como instrucciones para un sintetizador. Mycenae-Alpha de 1978 (en la imagen) fue una de las primeras obras creada de esta manera.
En 1976, con su tesis: “Arts/Sciences, Alliages” [3] recibió un “doctorat d’Etat ès lettres et sciences humaines” de la Sorbonne.

Muy apropiadamente, la última composición de Xenakis se llama O-Mega. Fue estrenada en Noviembre de 1997. Xenakis vivió todavía tres años más, falleciendo en Paris el 4 de Febrero de 2001. Krzysztof Penderecki y Toru Takemitsu son sólo dos de los compositores que han destacado la influencia recibida de parte de Xenakis.

 

 

 

 

  1. J. Harley: Xenakis: his life in music (New York: Routledge, 2004) página 4. Ver también:  N. Matossian: Xenakis (London: Kahn and Averill, 1986), página 48.
  2. Iannis Xenakis: Formalized Music: Thought and Mathematics in Music (Hillsdale: Pendragon Press, 1992).
  3. Iannis Xenakis: Arts/Sciences: Alloys, The Thesis Defense of Iannis Xenakis, tr. Sharon Kanach(New York: Pendragon Press, 1985).