Escribo un cuento, opiniones y retroalimentación bienvenida.

Dice así:

Apenas se atrevía a sentarse, y cuando por fin lo logró, tuvo la certeza de que había cometido un grave error. Sentía, más que escuchar, un rasguño persistente que ascendía desde la tubería; roces que arañaban el metal, aproximándose cada vez más al sifón del retrete, el cual quedaba justo en medio de sus piernas.

Había alguna vez oído, de ratas que dislocando su cuerpo como ágiles contorsionistas, se abrían paso entre el excremento y el óxido hasta el exterior, que como muertos vueltos a la vida, se resistían a permanecer en esa otra realidad caótica y primordial a la que estaban confinadas, allí donde el desecho se acumula para no volver jamás; y al emerger por fin, dejaban al descubierto, con su implacable testimonio de férrea voluntad, una de nuestras peores pesadillas: y es que si ellas podían encontrar el camino desde el inframundo hasta nuestra superficie, nada impedía entonces, que cualquier cosa pudiese regresar.

Cualquier cosa.

Se sintió desprotegida, con el recto expuesto a pocos centímetros del hueco del retrete, por lo que se levantó mientras aún le quedaba oportunidad. Poco le importaba ya, la promesa que le había hecho a Ernesto. Lo había intentado, y eso, algo debía de valer.

Ya de pie, se volvió tan rápido como pudo, no obstante, el instante se le antojó eterno, como si detrás de ella tuviera una larga cola invisible de la que cualquier alimaña proveniente desde las entrañas del inodoro, aún pudiera asirse, frustrando de esta forma, su escapatoria. Era claro que sus pensamientos provenían más del miedo y la fantasía que de la razón misma. Tan claro como el agua del retrete ahora frente a ella; y que, dando la impresión de que el sapo estaba descompuesto, rebasaba ya el nivel acostumbrado, casi ocupando por completo el volumen total del espacio blanco de la losa, amenazando con desbordarse de un momento a otro. Pero ya no había ruidos provenientes de la tubería. Ni un solo rasguño.

Nada.

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